Hola blog, hola gente, hola tercera dimensión. Qué tal? Ya es hora de retomar este descabellado mundo de tom, donde las palabras sobran y las imágenes y videos se perpetuán en un abismo de ceros y unos.
(esta es la cara de damnificado para la cam XD)
Es así, donde un día como cualquiera ya despidiendo los últimos días de vacaciones me pillo en plena madrugada un terremoto. Siempre quise en verdad, sentir en carne propia uno que me moviera el piso como si del tercer Reich quisiese.
No había acabado la cuarta lata de cerveza donde me encuentro con un escenario sin igual que descriptivamente fue así:
Borde de la laguna de San Pedro de la Paz, noche despejada, luna reflejada en el agua dulce, patos en la orilla, troncos a los pies, departamentos al fondo sin ruido ambiental alejado en un bosque de aspecto eterno, con amigos y una atmosfera un tanto inusual.
Un escenario perfecto para un final sin grandes lamentaciones pero con graves consecuencias a nivel nacional, social económico y cultural.
Este pie de inicio da para grandes charlas pero sobre todo, vivir un momento histórico como este no tiene precio. Es increíble el hecho de sobrevivir a una catástrofe, sin perturbaciones mayores pero consciente de un social colectivo animal por sobre todo. El hecho de presenciar como el ser humano pierde la razón, las buenas costumbres y la cultura social establecida por y para nosotros mismos. Los saqueos, los robos, la violencia y el poco raciocinio de muchos se torna el pan de cada día. La histeria colectiva se huele en el aire y el medio social devastado por perdidas materiales y personales.
En ese momento catastrófico por cierto, no te sirve nada más que tu instinto de supervivencia heredado por millones de años de evolución. Ni facebook, ni redbank, ni el estilo era vital, solo el agua potable, el alimento y la organización sin dejar de lado las velas y la madera para la fogata de las noches eternas post terremoto en toque de queda.
La catástrofe era inminente. Aquí es cuando uno se pregunta donde esta la ayuda, que somos y que tenemos como país. Donde quedaron los ingleses de Latinoamérica y el cobre que tanto da para hablar. En pocas palabras hay gente que lo perdió todo como si la ruleta de la desgracia te tocara, donde tener amigos y vecinos es más importante que el dinero, y que las cosas materiales no son nada sin mas agradecer tu sobrevivencia y las de tus cercanos.
En ese momento, cuando arranqué a los cerros de Andalué por el tsunami descartado y anunciado un centenar de veces, un importante rol jugó la radio. Elemento poca ves estimado dando los primeros catastros e informaciones del segundo.
Cuando amaneció, todo se torno peor, si en la noche apenas podías vislumbrar escombros, de día en el trayecto en auto desde San Pedro a mi casa fue caótico. Apenas pude cruzar el puente Juan Pablo II ese mismo día, esquivando los carabineros, la desesperación y la impotencia de las personas se percibía como si de una ciudad bombardeada se tratase. Cruzando y esquivando escombros logré encausarme por Paicaví, arteria principal en Concepción donde subí a dos tipos para aventarlos. Fue así como llegue a cuadras de mi casa y todo estaba inundado. La gente caminaba descalza por la calle, sacos de harina, containers, autos, barcos, barcazas y escombros regados por montones, olor a mar y fango por doquier… y ahí fue recién cuando me preocupé por mi madre y los demás, aunque siempre supe que ella estaría bien.
Llegando a la casa, me tomo por sorpresa que la puerta de calle estaba cerrada. Abro y veo un desorden indescriptible, rostros de caos y desolación. Abrazos fuertes de mamá y aunque ella pensó que no había sido lo peor, sí se quebró cuando salimos a recorrer su puerto en el suelo a la merced de los militares y saqueadores.
La naturaleza humana te hace levantarte cada vez que caes; siento con orgullo que de a poco Chile se levantará y se preparará para azotes peores. Cada 25 años hay terremotos así que 2035 prepárate, aunque ahí quizás donde nos pille.
Tras el salto algunas fotos >>>


1 comentario:
Fué brigido todo lo del terremoto.
Han pasado meses y aún no lo asumo.
(te extraño)
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